Segunda clase, debo admitir que esperé que llegaran esas
horas durante toda la semana. Quizás no es la clase más técnica ni científica
de la malla pero posee un espíritu que me atrae y me hace desearla. Me induce a
querer acelerar el tiempo y espacio como si estuviera jugando a ser Dios,
jugando con la realidad e imponer creatividad.
Esta clase fue realizada en la sala Tomás Fierro, fuimos
divididos en dos grupos (pares en un grupo e impares en otro), lo cuál no me
gustó mucho porque me agradan la mayoría de mis compañeros y me gusta pasar
tiempo como un conjunto social al cuál da gusto pertenecer. No hay malas caras
ni malos sentimientos, solo compañerismo y solidaridad.
Yo pertenecí al grupo de los pares, a los que nos tocaba
realizar unas máscaras de yeso de nuestros rostros. Usted, señor lector, se
preguntará: ¿Máscaras? ¿Para qué? ¿Pretenden hacer una obra? ¿Qué tiene que ver
con la formación de un profesional de la salud?
Pues, señor lector, en esa clase en particular aprendí que
la máscara es una representación de mi identidad. Debía aprender a poder
expresar que responder cuando alguien pregunta: ¿Quién es Pablo Morales?
Entonces, mis compañeras que me acompañaron se encargaron de
ponerme vaselina en mi rostro, mi cara quedó resbaladiza y me imagino que debía
verme muy chistoso. Nos tomamos fotos, nos colocamos el yeso y lo pasamos
realmente muy bien. ¿Quién hubiese pensado que se hacían estas actividades en
la Facultad de Medicina de la Chile? Me causa risa imaginarme en el pasado como
un futuro mechón ansioso de tener clases de Estrategias de la intervención
sabiendo de lo que se trata. Diría: ¡Wow, que desestresados deben estar los
estudiantes! Y, a decir verdad, a mí me relajan estas clases. Siento que soy
libre, como un pájaro encerrado en una jaula durante 17 años que espera
ansiosamente el momento de estirar sus alas, abrir la rejilla y volar y volar y
volar, volar libre, desarrollarse libremente.
El desarrollo creativo requiere de abstracción de
información proveniente de la realidad, analizarla y ver si podemos inducir a
que exista de una forma distinta. En otras palabras, según mi propio punto de
vista, ser creativo significa modificar tu entorno para darle el sello de cada
persona y distinguir la realidad de un individuo de acuerdo a las diferencias
que posee con otros seres humanos.
Me parece importante destacar esto que, si bien no fue parte
de la clase, me ha nacido al momento de escribir estas palabras. Así soy yo,
espontáneo como las explosiones y esto quedó plasmado en mi máscara. Esta tiene
la forma de mi sonrisa, que expresa lo risueño que soy y lo importante que es
para mí el poder vivir, sentir, querer y amar con sonrisas y felicidades que
demuestran que hay esperanzas para que resista el amor y la fraternidad entre
hombres y mujeres, afroamericanos y “blancos”, europeos y sudamericanos, y toda
la cantidad de clasificaciones que el ser humano inventa.
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